Ninguna pared me contiene
como las palabras que van cambiando,
lentamente, su relieve,
su peso y significado
Es la próxima la que me intriga,
misteriosa, en silencio
se escapa por pasadizos,
se escurre por las heridas
no rompe el hielo y asoma
su rostro a la superficie,
aún así, no me abandona
no es entrada, ni es salida
ni es remedio ni placebo
hunde su puño en mi noche,
grita despacio y desploma
la lenta y triste tranquilidad.
En el bosque de papeles o
en la lluvia o en el sueño,
buscan forma, intermitentes
y vuelven a los anaqueles.
Aquí los hurgo, en este intento
por unirlas y estrecharlas,
se me antoja, en el invierno
es lo único que agrada.
No
martes, 10 de julio de 2012
miércoles, 13 de junio de 2012
Pasadizo
Tu ciudad y la mía
unidas bajo tierra
cables grises
nos llevan y traen,
recuerdos y, en noches enteras,
espejos de luz en la memoria.
Fuimos cómplices, la historia
es como ese árbol, a la interperie,
robándole forma a la llanura,
mirandose conciente en su locura
Somos quizá
la imagen que queremos reflejar,
entiendo que el cuerpo solo nos almacena
y la música nos confunde,
con el aire.
Tus palabras las moldea el mismo viento
que atraviesa mis cuerdas,
tu forma, tu espíritu,
mi escape, la luna
está impaciente por encontrarnos
Ninguna hora es la hora
de ignorar la fe
el mejor escenario es aquel
que prefijamos y delineamos
con la imaginación, eternamente.
Y sus recovecos, laberínticos
nos guían al centro
y cambian las paredes, de lugar,
evasivas, pero el camino
es dulce , pero las curvas son
parte de la historia, futura memoria,
pasadizo de miel.
Sueño
Desperté con el ingenuo deseo
De haber muerto en el sueño,
En la noche salpicada de
Siniestro sexo, de laberintos
De tu casa, de besos y testigos,
Luna y agua en el patio.
La inevitable llegada
Del brillo de la mañana en mis ojos
Que rehúsan a dejarte ir,
Aún tras la tarde, en la interminable jornada
El resabio del sueño,
Su intenso eco en mi.
Aún agoto, en el pensamiento,
Las paredes que nos ocultan y
Lo absurdo de los escenarios,
Aún intento esconderte y
Morder tu piel, la hermosa piel
Salpicada de noche y miedo.
martes, 15 de mayo de 2012
Sobrenaturalidad
En la tibia penumbra,
la precaria obsesión
de querer saberte mía
a pesar del tiempo
y sus pliegues fatales.
En los íntimos umbrales
que caminamos, fuera del mundo
de lo visible, de lo real
Se vuelve a dilatar nuestra
historia que existe y no existe,
Que es parte de una mitología
y es parte de un orbe perfecto
en el que somos uno y
nada nos separa, solo dos cuerpos
y todo lo que rozan.
Es efímera la vida y quizá
no haya momento en que esta
sobrenaturalidad sea tangible
Quizá seamos partes de Dios que
se absuelven finalmente
en un coro preciso, en una
aurora de silencios divinos
las lunas y soles y el sol de
las heridas que van a quemarse,
en nuestras pieles y
en nuestras artes y el lánguido
animal que se devora al tiempo
y no deja huellas en nuestros reflejos
que serán uno en la última sílaba
de las palabras que riman con tu voz.
miércoles, 2 de mayo de 2012
Índigo
Indigo azul, brillan tus uñas
sobre el pálido marfil,
tus ojos lucen intenso añil,
se esconde en el mar de la noche
mi cuerpo servil
lívido y puro, sereno
espera en silencio
la danza de tu piel
perdida en la inmensidad,
tus prendas de miel
mi simple ansiedad.
Onírico espanto
miedo lujurioso, casi infantil
descubro varias puertas,
algunas, en secreto, te prefiguran
y es clara la noche
en la humedad de tu huerto
Pero tengo los pies estancados
y me trepan flores y ramas
e insectos y el infinito
hambre de los bañados,
soy alimento pobre, liviano
soy piel de flojos colores
Demo(n)s
Demos a los demonios
que nos han venido a buscar
las buenas noticias de hoy,
que escojan de este lugar
lo que más quieran
que se lo han de llevar
Más infierno que este,
más noches de miedo eterno
no es el que prometen,
no es el de los seres viles,
el de las llamas ardientes.
Las lápidas en la tierra, con los
pies húmedos, sin ojos
y con eterna solemnidad
cuidan de nuestra soledad,
perfecto estoico cerrojo
de muerte sincera
Más invierno que este,
congelados los sueños y el fuego
al este, al oeste,
somos la eternidad, sus dueños
los que entibiamos la peste,
los que bailamos al trueno
Los gritos casi entumecidos
que adornan nuestra vana noche
casi es inercia y escombros
en este vil y fugaz bosque
de almas cansadas de cargar
las cruces sobres los hombros.
Antes de irme
En el cementerio
tumbas, como dientes
de una gran boca final
me llaman
En esta avalancha
convencido de perder,
me dejo liberar
por la gravedad
Si esta vez en en serio,
reclamarán mis deudas,
antes de irme, por mi camino
llevaré unas flores a tu altar
Sin la compañía de la suerte
sin sed, sin hambre ni amor
así me voy hacia mi muerte
me espera muda, paciente
con grandes ojos y buen humor
Pudiera elevarme
fino vuelo, sin prisa
lejos del césped, sobre una brisa
que de por sanarme
de la tempestad intensa
de esta eterna cornisa,
de las palabras, las miradas
al fin burlar los días,
los minutos y las horas
que llevo en esta agonía.
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