martes, 3 de febrero de 2009

Reminiscencia

Cierto es que el silencio se parece al olvido
pero es falaz su hermandad, sin raíz, sin motivos
Cierto es que uno habita al otro y lo mantiene
incorruptible pero cuando solo es mudo el recuerdo
y no está recubierto del vacío atemporal del olvido
las entrañas labran dolores que nos devuelven al espacio
con las manos delirantes y los ojos lastimados
como un cuervo y como un angel esta reminiscencia
ha venido, me ha arrancado del silencio con la
suavidad del sonido y con la intensidad de una imagen,
blanco y negro, un error del destino te trae otra vez
a los suburbios de esta mente intranquila.
Yo que quise en noches largas mantener tu cuerpo en blanco,
despistar a los fantasmas que acechan mi despertar fallido,
detener el tiempo iluso, o perderlo en el camino
para verte desvanecer en senderos desconocidos.
Yo que quise ser un arbol, una flor o un río
que solo fuera naturaleza y no se confundiera con mis latidos
ese reloj que palpita tus segundos y los míos y los vuelve
casi simétricos, casi abrazados en una furiosa guerra
de recuerdos y de músicas que nos confundieron.
Yo solo quiero que mañana amanezca otra vez el frío
y mi voz ya no quiera rozar tus palabras, tu nombre o tu
edad o tus miedos, solo quiero que sea día y que vuelvas
a dejarme aquí entre todas estas cosas que me habitan en mi hastío.