viernes, 28 de agosto de 2009

Sesgado Paisaje

Un cuarto del mundo,
una luna en espejos
las flores, el agua
y sus formas pequeñas
en fotos o en libros
hay nombres que van y vienen
y hay palabras perfectas o inútiles.

Ay si el solque ilumina todo esto
bajara a verlas de cerca
tus flores, tus hermosas flores
quedarían perplejas
ante tanta luz
y el sol y el color
serían tus ojos,
o tal vez tu voz.

En la oscuridad
cuando es de noche
o cuando nos tapa una hoja
ay de mí
si me vieras temblando
en la sombra o el sol
me abrazarías
o tal vez me echarías
colores en la espalda.

como insectos
bailando alguna danza extraña
nos acercamos
pero el alma quiere huir
y se van
las dos
nosotros miramos
sin entender mucho.

Donde volvamos o donde
nos perdamos no tiene
del todo sentido
vos sos yo y casi yo soy vos
y tus letras
se pierden pero se vierten
en mi como un manantial
de hermosos paisajes.

lunes, 24 de agosto de 2009

Río Río.

En esta mañana otoñal, miro el río
que como el tiempo se va infinitamente,
cíclicamente volviendo como una danza serena y tranquila.
Miro al cielo, que sobre el juega a ser
espejo y contraespejo, uno repitiendo la exacta imagen
y color,
otro como un retrato abstracto y desprolijo.
Es el cielo, con sus nubes como olas, un río universal,
el oceano de Whitman en que todos los ríos se vacían.
Son los dos en simétrica belleza enormes rostros enfrentados.
El agua fresca con su vida interior bajo la noble superficie,
otro en su lejana e inmaterial existencia,
que mira con los ojos de los pasados y de un
dios solitario, triste y ameno, que es como tú y como yo,
y quizá seamos todos él.
El río vuelca su agua pacífica invisiblemente,
en ávido vapor que sube ansioso por cargar
ese otro río que espera.
El cielo, río azul, rojizo o negro en la noche y la tormenta,
suspira su agua (o su sangre) sobre los techos, los paraguas,
los campos y el mismo río, mojándolo de su esencia y su cuerpo.
En el río se mira el hombre y así también en el cielo.
En uno se baña hoy, en otro tal vez mañana.
Quizás sean dos caras de una moneda imposiblemente enfrentadas,
repitiéndose, amándose en curiosas parábolas
y metafísico amor y odio, invitándonos
a ser uno con ellos.