Ninguna pared me contiene
como las palabras que van cambiando,
lentamente, su relieve,
su peso y significado
Es la próxima la que me intriga,
misteriosa, en silencio
se escapa por pasadizos,
se escurre por las heridas
no rompe el hielo y asoma
su rostro a la superficie,
aún así, no me abandona
no es entrada, ni es salida
ni es remedio ni placebo
hunde su puño en mi noche,
grita despacio y desploma
la lenta y triste tranquilidad.
En el bosque de papeles o
en la lluvia o en el sueño,
buscan forma, intermitentes
y vuelven a los anaqueles.
Aquí los hurgo, en este intento
por unirlas y estrecharlas,
se me antoja, en el invierno
es lo único que agrada.
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