Demos a los demonios
que nos han venido a buscar
las buenas noticias de hoy,
que escojan de este lugar
lo que más quieran
que se lo han de llevar
Más infierno que este,
más noches de miedo eterno
no es el que prometen,
no es el de los seres viles,
el de las llamas ardientes.
Las lápidas en la tierra, con los
pies húmedos, sin ojos
y con eterna solemnidad
cuidan de nuestra soledad,
perfecto estoico cerrojo
de muerte sincera
Más invierno que este,
congelados los sueños y el fuego
al este, al oeste,
somos la eternidad, sus dueños
los que entibiamos la peste,
los que bailamos al trueno
Los gritos casi entumecidos
que adornan nuestra vana noche
casi es inercia y escombros
en este vil y fugaz bosque
de almas cansadas de cargar
las cruces sobres los hombros.
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