viernes, 11 de septiembre de 2009
Poema de las vías.
todo el universo fuera conmigo, en armonía
un todo, una única palabra que
abrace las lunas y los diluvios y
las noches en que los hombres no duermen.
Así que busqué un lugar, un círculo,
un punto al menos en el universo donde
tu nombre todo no lo abarcara,
lo pensé irreal, quise tomarlo en mis manos
y cayó inerte por el espacio que su
irrealidad montaba ante mi mente cansada.
Así que comprendí que ibamos como en trenes,
en trenes enfrentados, en infinitas vías
paralelas, mirándonos, a metros, o a kilómetros,
quizá nos separaran vidas.
El agua fresca nos mojaba, tus cabellos
(pude ver) también se salpicaban
y tus ojos hablaban de la luz y la luna.
Juzgué la luna imposible, soñé noches
sin ella y la soñé como parte de tu piel
y como agua que caía sobre tu cuerpo.
Los vagones son lánguidos y solemnes,
una soledad espantosa los habita, y sus ventanas
solo me dejan ver tu ventana, a uno y otro lado.
Sólo se que dejo atrás paisajes casi idénticos,
con solo diferencias en alguna pincelada,
dejo atrás a la gente, dejo atrás al silencio
calmado del campo y allí también estás tú,
siguiendo el mismo camino, el mismo sentimiento, más nunca
en mi mismo espacio, siempre otro plano
te sujeta el cuerpo.
La noche es larga (la noche es una sola noche,
el sol solo la disimula unas horas), busqué palabras
y melodías que me hicieran hallarme y solo pude ser
un patético espejo de esas letras y esos sonidos,
un leve reflejo son mis versos, de cuánto he oído
y de cuanto he sentido, como toda vida es
- sostienen algunos- reflejos de una vida que ha pasado ya.
Los trenes van y seguirán yendo, cada vez más cerca,
jamás tocándose. Asíntota hermosa que en la lluvia de la
llanura, cuando el agua une los cuerpos todos
nos deja más cerca aunque sean instantes de sueño.
viernes, 28 de agosto de 2009
Sesgado Paisaje
una luna en espejos
las flores, el agua
y sus formas pequeñas
en fotos o en libros
hay nombres que van y vienen
y hay palabras perfectas o inútiles.
Ay si el solque ilumina todo esto
bajara a verlas de cerca
tus flores, tus hermosas flores
quedarían perplejas
ante tanta luz
y el sol y el color
serían tus ojos,
o tal vez tu voz.
En la oscuridad
cuando es de noche
o cuando nos tapa una hoja
ay de mí
si me vieras temblando
en la sombra o el sol
me abrazarías
o tal vez me echarías
colores en la espalda.
como insectos
bailando alguna danza extraña
nos acercamos
pero el alma quiere huir
y se van
las dos
nosotros miramos
sin entender mucho.
Donde volvamos o donde
nos perdamos no tiene
del todo sentido
vos sos yo y casi yo soy vos
y tus letras
se pierden pero se vierten
en mi como un manantial
de hermosos paisajes.
lunes, 24 de agosto de 2009
Río Río.
que como el tiempo se va infinitamente,
cíclicamente volviendo como una danza serena y tranquila.
Miro al cielo, que sobre el juega a ser
espejo y contraespejo, uno repitiendo la exacta imagen
y color,
otro como un retrato abstracto y desprolijo.
Es el cielo, con sus nubes como olas, un río universal,
el oceano de Whitman en que todos los ríos se vacían.
Son los dos en simétrica belleza enormes rostros enfrentados.
El agua fresca con su vida interior bajo la noble superficie,
otro en su lejana e inmaterial existencia,
que mira con los ojos de los pasados y de un
dios solitario, triste y ameno, que es como tú y como yo,
y quizá seamos todos él.
El río vuelca su agua pacífica invisiblemente,
en ávido vapor que sube ansioso por cargar
ese otro río que espera.
El cielo, río azul, rojizo o negro en la noche y la tormenta,
suspira su agua (o su sangre) sobre los techos, los paraguas,
los campos y el mismo río, mojándolo de su esencia y su cuerpo.
En el río se mira el hombre y así también en el cielo.
En uno se baña hoy, en otro tal vez mañana.
Quizás sean dos caras de una moneda imposiblemente enfrentadas,
repitiéndose, amándose en curiosas parábolas
y metafísico amor y odio, invitándonos
a ser uno con ellos.
domingo, 28 de junio de 2009
Sueño
Atormentados en las noches en que el vino sabía a
bosque y la lujuria embriagaba más que el alcohol infinito.
Allí vimos partirse el mundo en dos,
allí sangramos las heridas profundas del desengaño
y fluyó como un río inmenso nuestro espíritu cansado,
ermitaño viajante entre nubes de polvo y pesados
escalones del pasado y futuro.
Allí donde las paredes se estrechan y donde avanzar
no es más que acercarse a un final, que es el principio
de una nueva carrera sin destino y sin guías, sin
precipicios ni desteñidas sábanas con las que abrigarse
en la caída libre hacia la nada.
Allí donde mi cuerpo se desdoblaba en el mío y en el tuyo
y tu sangre vertía como un manantial tranquilo
de colores vivos y amenazantes, los susurros
adornaban el silencio que cortaba la respiración.
Un beso nos devolvió al suelo húmedo de la desesperación.
Arranqué tus vestidos y parte de tu piel se incineró en mis dedos,
tus uñas robaron mi carne y se internaron en mi interior,
como heridas punzantes de vidas pasadas, como dolor que ha venido
a recordarme de la realidad que nos sepulta, como un arma para
detener el constante balbuceo de las almas que no nos amparan.
Despunta el sol y la noche huye sin hacer ruido, temerosa dejando
nuestros cuerpos sumergidos en su oscuridad, perdidos en otro sueño
intenso, que sueña no despertar y despierta para volver a soñarlo.
domingo, 15 de marzo de 2009
Cerrojos
Si pudiera sangrar en tus labios
dejar el control a un lado, lanzar
un último grito de dolor y morir
entre los colores de tu mente
tal vez seré un tibio resabio
del mundo que construí y vi romperse
quizá nada en las calles me recuerde
que solo soy cenizas y solo vi noches
que jamás han de amanecer.
Abrí los ojos ante el día
que me dijo poco más de las palabras
de siempre, y la luz titubeante
cegó la oscuridad de mi habitación
negué en repentino estupor
que hubiera muerto mi ser antes
que las flores de tu voz fueran mías
que las pudiera abrazar en instantes
que las quisiera pronunciar en silencio
que las fulminara mi grito distante,
y las pudiera empeñar en el viento
y así por fin regalarme descanso
aún así las camino descalzo,
sinuoso camino, de oscura fe y arte
en la que la nube de nuestros lamentos
quisiera ser agónica simetría,
sometida en pasadizos de miedo
que no dan descanso a latidos
que urgen por pausas y paz,
que exhalan cada vez que cierro
las puertas del mundo a tus ojos
suspiros de angustia y pesares
que anidan en lúgubres lugares
con fríos y fatales cerrojos.
martes, 3 de febrero de 2009
Reminiscencia
pero es falaz su hermandad, sin raíz, sin motivos
Cierto es que uno habita al otro y lo mantiene
incorruptible pero cuando solo es mudo el recuerdo
y no está recubierto del vacío atemporal del olvido
las entrañas labran dolores que nos devuelven al espacio
con las manos delirantes y los ojos lastimados
como un cuervo y como un angel esta reminiscencia
ha venido, me ha arrancado del silencio con la
suavidad del sonido y con la intensidad de una imagen,
blanco y negro, un error del destino te trae otra vez
a los suburbios de esta mente intranquila.
Yo que quise en noches largas mantener tu cuerpo en blanco,
despistar a los fantasmas que acechan mi despertar fallido,
detener el tiempo iluso, o perderlo en el camino
para verte desvanecer en senderos desconocidos.
Yo que quise ser un arbol, una flor o un río
que solo fuera naturaleza y no se confundiera con mis latidos
ese reloj que palpita tus segundos y los míos y los vuelve
casi simétricos, casi abrazados en una furiosa guerra
de recuerdos y de músicas que nos confundieron.
Yo solo quiero que mañana amanezca otra vez el frío
y mi voz ya no quiera rozar tus palabras, tu nombre o tu
edad o tus miedos, solo quiero que sea día y que vuelvas
a dejarme aquí entre todas estas cosas que me habitan en mi hastío.
viernes, 2 de enero de 2009
Lugar
a nosotros, los pasivos. Termina por robarnos las fuerzas
y fundirlas en su maquinaria pesada y acabamos siendo simples ornamentos.
Quisiera perderme antes en algún otro lugar. En algún etereo
lugar donde haya luz y donde haya música. Y donde nadie quiera
nada de nadie. Solo el amor. Tal vez alguna mirada cálida. Y la mano
para caminar por el pasto.