miércoles, 9 de enero de 2008

Rombos

Entré al cuarto
lleno de rombos
de colores brillantes
Todo se perdía a mi vista
Figuras convergían
Triángulos azules
Rojas circunsferencias giraban en el vacío
mis pies en su intento de avanzar
tropezaban con animales silvestres
que florecían de las formas
y vestían de fiesta
la jungla de colores.
Un conejo detuvo
su salto frenético y estático
en el aire puso su mirada en la mía.
Hablamos de Dios.
Comenzó a reir y estalló en
serpentinas multiformes.
Una alcanzó mi brazo y me
arrastró hasta el centro.
Allí todo se arremolinaba
y perdía en el aire puro.
Perdí el control de mi cuerpo
y de mis pensamientos.
Alguna luz me alcanzaba,
un rayo de algún sol que habitaba
el lugar.
Mi frente dejó caer una lágrima de sudor
que al rozar el aire transformó
todo lo que la rodeaba.
Nuevas formas.
Cesó el remolino y me devolvió
dormido al piso.
Abrí los ojos a una nueva luz,
pero ya nada quedaba allí.