domingo, 28 de junio de 2009

Sueño

El sueño, el sueño vino a caernos sobre las espaldas.
Atormentados en las noches en que el vino sabía a
bosque y la lujuria embriagaba más que el alcohol infinito.
Allí vimos partirse el mundo en dos,
allí sangramos las heridas profundas del desengaño
y fluyó como un río inmenso nuestro espíritu cansado,
ermitaño viajante entre nubes de polvo y pesados
escalones del pasado y futuro.
Allí donde las paredes se estrechan y donde avanzar
no es más que acercarse a un final, que es el principio
de una nueva carrera sin destino y sin guías, sin
precipicios ni desteñidas sábanas con las que abrigarse
en la caída libre hacia la nada.
Allí donde mi cuerpo se desdoblaba en el mío y en el tuyo
y tu sangre vertía como un manantial tranquilo
de colores vivos y amenazantes, los susurros
adornaban el silencio que cortaba la respiración.
Un beso nos devolvió al suelo húmedo de la desesperación.
Arranqué tus vestidos y parte de tu piel se incineró en mis dedos,
tus uñas robaron mi carne y se internaron en mi interior,
como heridas punzantes de vidas pasadas, como dolor que ha venido
a recordarme de la realidad que nos sepulta, como un arma para
detener el constante balbuceo de las almas que no nos amparan.
Despunta el sol y la noche huye sin hacer ruido, temerosa dejando
nuestros cuerpos sumergidos en su oscuridad, perdidos en otro sueño
intenso, que sueña no despertar y despierta para volver a soñarlo.

1 comentario:

  1. muy pasional, con un erotismo fino...hace rato que no escribías ...espero que andes bién...besotes!!!

    ResponderEliminar